sábado, 15 de septiembre de 2012

CHILENIDAD POR DECRETO




Por : @marielardilla
Septiembre mes de la patria, dice la tradición. Apenas salimos de agosto y ya las banderitas, guirnaldas y un sin número de artículos tricolores empiezan a aparecer por doquier. La patria se tiñe de blanco, azul y rojo, se dispara la venta de carne, longaniza y carbón y en cientos de colegios de todo el país mini huasos y mini chinas se toman los actos cívicos.
¿Por qué?
¿Por qué nos baja este ataque de patriotismo que cae muchas veces en chauvinismo justo en este mes? ¡Ah!, dirá usted, es por el 18 de septiembre, día de nuestra independencia nacional. Pues bien, me permito dedicar las siguientes líneas para plantearle, al menos, la duda respecto a eso del “mes de la patria”
El 18 de septiembre de 1810 se llamó a un cabildo abierto en la ciudad de Santiago de Chile que, aparte de ser fértil provincia señalada en la región Antártica famosa, era una Capitanía General teniendo para la corona española valor en cuanto a frontera imperial, pues le daba más gastos que ingresos dada nuestra pobreza comparada con Lima o Santa Cruz. En fin, este rincón del mundo donde habitaba una elite pequeña y bastante emparentada entre sí, donde la obsesión por el orden era una máxima de fe, el patronato funcionaba sin mayores problemas y los comerciantes tenían importantes cuotas de poder también se vio afectado por la invasión napoleónica a España y la “captura”, del rey Fernando VII por parte de Napoleón quien puso en su lugar a su hermano José Bonaparte, el famoso “Pepe Botella”. No entraremos en detalles respecto al cómodo cautiverio del Borbón español ni de las juntas españolas. Me remitiré a 3 puntos, a saber;
Primero. Si analizamos el acta del Cabildo de Santiago claramente vemos que se jura lealtad al rey, despreciando al usurpador (Bonaparte). No habla en ningún punto de independencia soberana, república y menos nación. Es un documento firmado ante los vecinos de la capital del reino donde se jura fidelidad a Fernando VII. El objetivo era hacer una junta como la de Cádiz, por ejemplo, reconociéndose súbditos del Rey y no de los españoles. Cito: “depositó toda su autoridad en el pueblo para que acordase el Gobierno más digno de su confianza y más a propósito a la observancia de las leyes y conservación de estos dominios a su legítimo dueño y desgraciado monarca, el señor don Fernando Séptimo”. Considerando que los vecinos de Santiago eran la elite criolla, el concepto de pueblo excluye a la mayor parte de la población que, tal como dijo Portales, siguió por largo tiempo viviendo bajo el peso de la noche.
Segundo, el sentimiento de ruptura e independencia se manifiesta claramente con la llegada de José Miguel Carrera en julio de 1811 y se agudiza con la arremetida española tras la derrota patriota en Rancagua el 1 y 2 de octubre de 1814. Carrera llegó con bandera, escudo, ensayo constitucional y hasta con un censo. por otro lado, el desastre de Rancagua trajo como consecuencia exilio, juicios, cárcel, confiscación de bienes entre otras medidas  las que convencieron a los criollos realistas que Fernando VII había vuelto al trono de no muy buen humor. La organización del Ejército Libertador allende los Andes y los montoneros organizados por Manuel Rodríguez permitieron, entre muchos otros factores que no analizaremos en esta ocasión, que el 12 de febrero de 1818 se proclamara la independencia nacional. En la ciudad de Talca se firmó el documento que, entre otras cosas adopta: “la resolución de separarse para siempre de la Monarquía Española y proclamar su independencia a la faz del mundo”
Ahora bien, si la Independencia se proclamó y firmó el 12 de febrero de 1818 tras el triunfo un año antes en Chacabuco y ad portas de la Batalla de Maipú, ¿por qué celebramos el 18 de septiembre la independencia? Para responder eso, volvemos a Diego Portales quien nos dará la respuesta.
Tercero y último. Portales fue quien realmente ejerció el poder más allá de los presidentes José Tomás Ovalle y José Joaquín Prieto de quienes fue ministro. En un decreto firmado el 8 de febrero de 1837 y en medio de la Guerra contra la Confederación  Perú Boliviana, se establece que la celebración del 12 de febrero quedará “reducida en adelante a una salva de 21 cañonazos en las plazas y pueblos donde hubiere artillería y repique general de campanas a las 12 del día. En las casas públicas y de particulares se enarbolarán banderas por todo el día y habrá iluminación durante toda la noche”. Los motivos para suspender las fiestas patrias en febrero responden a tres razones fundamentalmente. Uno, febrero es época de importantes faenas agrícolas y, honrando a la patria en las chinganas y ramadas, los campos quedaban vacíos por cerca de dos semanas; dos, coincidía generalmente con el inicio de la Cuaresma lo que en una sociedad tradicionalmente católica merecía días y días de recogimiento, y tres revestía gran gasto público debido a que también se hacían celebraciones el 18 de septiembre, por lo que dos fiestas al año era muy caro. Tal como lo dice Paulina Peralta en ¡Chile tiene fiesta!: el origen del 18 de septiembre 1810-1837 (LOM 2007) a eso se suma que la elite siente como propia a la Primera Junta de Gobierno, una elite discriminadora, arribista y siútica que difícilmente reconocería mayor valor a una batalla ganada por un huacho –O´Higgins- y un argentino –San Martín.
El 18 de septiembre celebramos por decreto y bajo razones económicas, elitistas y religiosas  una independencia que no es tal. Si bien el acta de emancipación del 12 de febrero de 1818 reconoce a la Primera Junta de Gobierno como el primer paso de un proceso, dista mucho de la realidad que las fuentes nos permiten reconstruir tildarla como “el día de la independencia”.
Baile cueca y tome chicha teniendo en mente que “ese 18” se le juró fidelidad al rey, que en 1837 Portales nos cambió la fiesta de febrero a septiembre y que Chile es mucho, pero mucho más que tradiciones impuestas por decreto.

martes, 11 de septiembre de 2012

DIARIO DE UN FRACTURADO V


El Inicio

        Algunos fracturados llevan una especie de diario con relatos de sus andadas, otros escriben cartas imaginarias, varios elevan plegarias a seres imaginarios; seguramente al sentirse alejados de la sociedad y de los seres normales o imbuidos dentro de una soledad insoslayable o simplemente porque les gusta llamar la atención, relatan lo que ellos consideran admirable para la posteridad.
        En este caso recurriremos a una de esas cartas para mostrar lo que sería un reporte de los hechos, esperando con esto poder ayudar de alguna manera a estos extraños seres que intentan sobrellevar el dolor y la monotonía que implica reposar forzadamente por andar quebrándose por la vida.

Querida y Santa Madre: Con el propósito de que no te sientas preocupada por no tener contacto contigo estos días pasaré a relatar mi experiencia de las últimas semanas:

1.- Después de una sacada de cresta en mi moto (sep, nuevamente) me fracturé la tibia derecha en dos partes ¿Recuerdas cómo gritaba cuando no me comprabas esos dulces y helados? Bueno, fue algo similar el concierto de aullidos que di al sentir todo el peso de la moto, que me dijiste que vendiera antes que me pasara algo, sobre mi pierna.

2.- Al día siguiente me operaron y me pusieron dos tornillos de titanio, lo que me dejó la rodilla más hinchada que calabaza. La experiencia dicta que esos tornillos harán doler la pierna más que la cresta cuando sufra cambios bruscos de temperatura. Con sólo recordar el fierro que tuve en la clavícula y que me pusieron por haberme caído de la moto que tu ya en esas fechas me habías dicho que vendiera antes que me pasara algo y los dolores que ese fierro provocaba se que estos dos tendrán un efecto parecido.

3.- Pasados unos días después de esa operación me dieron de alta y me dejaron partir a mi hogar, con unas cuantas instrucciones que debía cumplir a cabalidad, tú sabes lo distraído que soy, diría wn, pero se que te molesta que me exprese de esa forma; el asunto es que fui sintiendo demasiado dolor, hasta que no soporté y corrí a la clínica (no de manera literal, claro está).

4.- Aunque no lo creas, si uno no sigue las instrucciones precisas después de una operación pueden pasar cosas malas, verás, tenía la rodilla aún más hinchada que después de la operación, así que el doctor en urgencias tomó una de las jeringas más grandes que he visto en mi vida y sin anestesia ni intermediarios la clavó en mi rodilla, mientras un paramédico al otro lado “exprimía” los hematomas que tenía en la calabaza, bah, en la rodilla. No te mentiré, es el dolor más grande que he sentido en mi vida y eso considerando los varios accidentes que he tenido en mi moto, que como me recuerdas cada vez que nos vemos, tú me dijiste que vendiera antes que me pasara algo.

5.- Después de eso el doctor me llevó a hacer unos exámenes que demostraron que tenía trombosis en la pierna y me dejaron nuevamente internado por otro par de días, más allá de tener la pata levantada como en 50 grados y de recibir dos pinchazos diarios en la guata, los analgésicos me ayudaron mucho, junto claro, con recordar tus sabias palabras.

6.- Volví a mi casa y guardé el reposo indicado, con la pata levantada, con una media que la apretaba, sin poder apoyar el pie y con dolorosas idas al baño, que no te preocupes, no detallaré.

7.- Pero como de todo se puede sacar algo positivo, te diré que ahora fumo mucho menos y que por fin seguí tu consejo, vendí la moto, la di de pie para una un poco más cara!

        Sabiendo que sin duda has tenido unas últimas semanas mucho más apacibles y gratas que las mías, se despide tu querido hijo.

martes, 24 de julio de 2012

Requiem al Padre




Réquiem

La raza ajena pide justicia.
El ajenjo irritado quema alas.
Una lluvia incontrolable
desclava los linderos de tu corazón.

El poeta grita, exige.

Salpica la sangre nueva
bautizada en iglesias fluviales.

Fantasmas
se
deslizan

Quema tus cartas astrales.
Nostradamus está en huelga.
Arde la paciencia, paz, ciencia.
Creación de lo humano
alcanza mi mano,
arranca el brazo

Temores politonales me rodean.
Mujeres pleniotoñales acechan,
morderán mi corazón, ración.

Se
deslizan
fantasmas.

Los puntos cardenales
oran misa, catedrales.

Vicente, bis

Cánticos ancestrales.
Aleluyas.
Alas tuyas

Réquiem al Padre.

LOGIA PÚRICA


Festejo, en oscuridad la vida.
Festejo, en soledad el vuelo en flor.
Festejo, en mi celda la penitencia.
Festejo, sin que nadie se ofenda, la sangre herencia.
Festejo, por la humanidad, el heroíco amor.
Festejo, en verdad la América perdida.
Lloro, sin más remedio por mi Dios.
Lloro en mi predio a los indios sin voz.
Lloro por la muerte inconclusa de los poetas imaginarios, coterraneos.
Lloro, desvelo, develo, escribo, escribo, amo, amo, soledad,
impureza, ansiedad.
Maldigo el sueño cotidiano.
Maldigo el hombre sin Dios
y el Dios sin hombre penitente.
Maldigo la suerte e inconsciente
la humeante muerte del fuerte.
Maldigo al fuerte y el fuerte español
en tierra, mapu, geo.
Festejo a Lautaro y al Che
y el doble revés de aquellos hombres inconscientes
pétreos ante la muerte.
Maldigo, digo y repito.
Sueño desvelos en sueños importados.
Vivo amando ante un Dios
y digo adiós al desvelo importado.
Inconsciente me desvelo por tu amor
amorfo pensamiento amortiguado
por tu amedrentado Dios.
Venus te amputo los brazos.
Abrazo las brasas que queman tus lazos
ante Dios y la muerte, sin orden cronológico.
Beso tus labios, sabios, suaves, lógicos.

domingo, 22 de julio de 2012

DIARIO DE LA POLOLA DE UN FRACTURADO II



Misión: Consigue el pato
Por @marielardilla
Sea gracias a Dios o a Horus, el Karu salió bien de la operación. Considerando su doble fractura le pusieron dos pernos gigantes [que no es lo mismo decir que nosotros dos somos pernos, aunque ello también es factible] De un día para otro yo pololeaba con Ironman [ grrrr!]
Tras dos días de estar clinicalizado fue dado de alta [eh eh eh]. Le pregunté al traumatólogo y al kinesiólogo respectivo qué cuidados había que tener al tiempo que sacaba mi cuaderno y mi lápiz para anotar.
-       Nada especial, procure que no se mueva mucho, que use la férula y que haga los ejercicios
-       ¿Nada más?- pregunté mirando a los médicos por encima del marco de mis lentes
-  No, nada. Ah, que no se suba a la moto [ja- ja. Esa talla la escuchamos x+1 veces]
Paréntesis la férula es una cosa re encachada. Fíjate que son dos fierros paralelos que al medio tienen como un transportador con bisagras y 6 correas de velcro. La idea es que los fierros dejen tiesa la pata pero permitiendo doblar la rodilla. Muy macanudo. Cierro paréntesis.
Bueno, el asunto es que debíamos  volver a casa y el primer escollo a sortear era ver cómo lo hacíamos, porque claro, podíamos pagar un taxi, pero, ¿Cómo  subíamos al depa?  Ojo, no teníamos silla de ruedas y con las muletas y a saltitos francamente me daba susto que se cayera  [otra vez]
Para solucionar el drama de la vida misma llamamos al Señor X, un noble ciudadano –anciano dirán algunos- de esta república cuya humildad extrema explica por qué no figura con su verdadero nombre. El Señor X se transformó entonces en nuestro querido Tío del Furgón, así es que entre los dos apañamos la travesía que implicaba volver al hogar.
Ya instalados vino otro drama. Ir al baño.
Santo señor
Claro, cuando uno está bueno y sano los 15 pasos que separan el baño del sillón del living son una bicoca pero trata de hacerlo estando recién operado de la tibia. Ni en broma.
Mira, el pobre Karu quedó como si hubiera corrido la maratón ida y vuelta. No, así como estaba de fracturado era imposible que fuera con los bastones. Había que encontrar una solución y rápido.
Y ahí fue cuando cual epifanía mística vino a mí el recuerdo de mi papá quien fue operado de los meniscos. Resulta que él tampoco podía caminar así es que una de sus hermanas le llevó de regalo un pato.
¡Claro! Ahí estaba la solución por lo menos para el desahogo líquido de sus esfínteres. Porque hay que hacer mención a que los hombres en ese sentido son envidiablemente afortunados ya que la naturaleza le otorgó sendas ventajas comparativas respecto a las mujeres para hacer pipí. Los detesto un poco por eso.
A todo esto, asumo que ustedes saben qué es un pato, cierto? Bueno, por si no cachan, es como un jarro de jugo  pero destinado a recibir pipí.
El asunto era entonces, ir a buscar un pato. Lo primero era tratar de dejarle todo a mano al fracturado para que se moviera lo menos posible en mi ausencia, consideren que recién había sido dado de alta, así es que ni un té se podía hacer por sus propios medios [paaaabre]. Luego era ver dónde vendían el dichoso pato, claro, en una tienda de insumos para enfermos, pero había que localizar una cercana al hogar para disminuir los tiempos en que él estaría solo y ojo, que no estuviera a tras mano porque yo igual cojeaba un poco.
Cuento corto, encontré una de las tiendas en cuestión en una de las galerías del centro de Santiago y para allá partí. Al entrar y ver una pila de pelelas y chatas pregunté, no sin pudor si vendían “patos para hacer pipí”.
-       Sí claro- dijo la enjuta vendedora. $5.500, es para usted?                                            
 [Mira, no sé qué cara le habré puesto que al segundo preguntó] o para su marido?
[Nuevamente volvemos al ítem “marido” ¿a la gente no le caben más tipos de vínculos que los validados por el Registro Civil?]
-       Sí es para él- contesté al tiempo que pagaba
-       Ah, está enfermo?
-       Mmm algo así [¿Cómo no cachaba la señora que no quería hablar?]
-       Ahhh, ya veo, un accidente
[Yo no sé si son muy copuchentas, morbosas o bien a esas tiendas no entra con frecuencia personas menores que mi abuela y se aburren con los mismos relatos de próstatas y menopausias que quieren saber historias nuevas]
-       Fue un accidente- dijo de pronto una voz que salió desde el fondo de la tienda.
Ahí, entre las bolsas de pañales y los cojines ortopédicos estaba sentada una señora  de la que no me había percatado al entrar. La mujer en cuestión era robusta [ok, era gordita…bien gordita] y vestía un blusón dorado y pantalones con lentejuelas negras en las costuras. Con más anillos que dedos y un olor a pucho barato insoportable se me acercó y me tomó de la mano:
-Él va a estar bien, porque la Luz Divina lo protegerá
- O_O [perdón, pero…. ¿¿Dónde está la cámara??]
- Las fuerzas de la naturaleza lo sanarán porque él al igual que tu, yo y la señora Hilda (así se llamaba la vendedora) somos una misma energía y a través de ti yo le mando mis energías curadoras.
- Emmm..este…..Muchas gracias, debo irme ahora [concédanme que fui una lady porque estaba atacada de la risa por dentro]
- Espera, no es casualidad que hayas venido. El gran hacedor [sic] te ha enviado a mí y ya que estás acá debes llevar uno de mis libros que conducen a la plenitud espiritual. Por sólo $2.990 puedes llevar la paz que él y tú necesitan.
O sea. La señora en cuestión era un mix de Yolanda Sultana, una variante rara de la masonería con look Celia Cruz y con el espíritu comerciante de Omar Gárate.
La miré y le dije al tiempo que sacaba su mano de la mía:
-       Nuevamente muchas gracias, me iré y espero que usted esté bien. Agarré el pato y salí rumbo a casa.
Mientras caminaba atacada de la risa y tratando que nadie cachara que llevaba en la mano un patopipí pensaba en solucionar el otro problema, el sólido. Pensé entonces en comprar una sillita de computador pequeña, cosa que pudiera pasar por todas las puertas del depa así es que tras dejarle el pato al Karu partí a lo de la silla.
De regreso nuevamente en el hogar el fracturado comenzó a quejarse que le dolía mucho la rodilla.
-   Calma, estás recién operado, es natural que te duela porque ya no tienes los calmantes intravenosos.
Con un par de derivados de la morfina él y yo pasamos la noche entre patos, pipí y remedios.
A la mañana siguiente Don Karu Senior vino a ver a su hijo y le preguntó que por qué no tenía la pierna en alto. No cachamos muy bien el motivo de la pregunta ya que ni el traumatólogo ni el kinesiólogo habían dejado instrucciones de mantenerla levantada, sólo que no la apoyara.
Craso error.
El dolor se intensificó, la rodilla se mega hinchó y vamos llamando al Tío del Furgón para partir de urgencia a la clínica otra vez. Algo no andaba nada, pero nada de bien.

domingo, 15 de julio de 2012

DIARIO DE LA POLOLA DE UN FRACTURADO I

Lado B de una fractura


Por @marielardilla



Fracturarse no es cosa grata. Menos cuando la causa es que una moto de 280 kg te cae en la pierna derecha y cuando en esa misma moto, ese mismo día iba el motoquero [ahora fracturado] y su polola [o sea, yo]
En episodios anteriores han leído el asunto desde la perspectiva del fracturado, pues bien, esta vez, las líneas que siguen a continuación narran el lado B, lo que no se vio o la visión de la polola del fracturado.
No entraré en detalles sobre lo acaecido, baste decir que a mi no me pasó nada aparte de unos moretones pero como había accidente de tránsito de por medio igual fui en ambulancia a la clínica acompañando al Karu.
Y es que desde el momento mismo del evento [ojo, viene una frase rosa] supe que mi lugar era a su lado y que nada ni nadie (ni siquiera él) me iban a mover de ahí [fin de la frase rosa]
Me subí a la ambulancia cosa que costó bastante, no por los machucones sino porque es muy re incómoda, con decirte que hasta los cinturones de seguridad son un cacho. Por otro lado, la paramédico que anotaba y anotaba datos del susodicho era bien amable pero por mucha amabilidad que tuviera igual no le funcionó nunca la radio para comunicarse a la “Central” [imaginé que era como la KGB de las ambulancias] y al final tuve yo que prestarle mi celular para que llamara.
Llegamos a la clínica en cuestión y al Karu lo bajaron en camilla, amarrado y todo, así como en las películas. Cuando yo me incorporaba para bajar por mis propios medios, el paramédico de la clínica me preguntó:
- “¿Usted viene con él?”
- Sí [nooo, como no pasaba la micro hice dedo y me vine en ambulancia. Las preguntitas, oh]
- Ah, entonces súbase a la silla de ruedas, por favor.
Lo miré con estupor porque aparte de moretones y dolores asociados a ellos yo no tenía nada. Cuento corto, me sentaron en la mentada silla pese a mi vehemente petición de evitar ese escenario. Me sentí por un instante como Kenita Larraín. Del Terror [pero, ojo, no me subí el pantalón para mostrar los moretones]
Entraron al fracturado a rayos y perdí su rastro hasta cerca de dos horas después. Mientras, yo figuraba en una silla de ruedas, vigilada por una enfermera y mirando a la pared. Tal cual [díganlo con confianza: patético]
Al  rato me pasaron a un box. Con suerte había una camilla y una pulcra cortina color nácar y muy poco glamour para el manso palo que cobran después [oye que es caro, se fueron al pig] El paramédico que me llevó a ese lugar y que me vio un tanto alterada [no, no histérica sólo alterada] trató de calmarme diciendo que todo estaría bien y que “su mino va a salir del uno de esta”
[Mino??? Tsss patúo]
Figuraba entonces en la camilla cuando llegó el enfermero a ponerme una mariposa y antes de preguntar qué era eso [porque de asuntos clínicos se poco y nada] sentí un pinchazo en el brazo [suave porque tengo buenas venas según lo que dijo el profesional de la salud]. Habiendo terminado la misión de la lepidóptera aquella en mi brazo derecho llegó un doctor muy joven, muy rubio, muy PUC  [tengo tan identificado el perfil UC que los cacho con sólo mirarlos y escucharlos]
El doctor, que además era medio hipster y shúper, me dijo que de todas maneras tendrían que tomar radiografías para descartar cualquier lesión de consideración mayor pero que debía esperar porque “su marido está ahora en rayos” [O_o]
A esa altura estaba media dopada producto de los calmantes intravenosos y no me dieron ganas de romperle la ilusión de la “familia como debe ser” al doctor PUC  así es que esperé mi turno mirando al techo. Mientras eso pasaba, al box vecino llegó una cabrita de unos 15 años acompañada de su madre por un dolor en el estómago que resultó ser un rasca Síndrome pre Menstrual [esta gente ABC1 le duele un dedo y parte a Urgencias. En fin]
Llegó mi turno para someterme a la radiación y para allá partí cual Marie Curie. El radiólogo, mientras me acomodaba en la camilla, me preguntó el motivo de mi “visita” [ofréceme un té y un pan con queso al menos. Visita, ble]
Le conté que venía con el motoquero accidentado y aproveché de preguntar por sus radiografías:
-      Mire, por el dolor que sentía y los gritos que pegaba, yo creo que su marido se quebró la pierna
[O_o por segunda vez]
Tras finalizar el proceso de 12 fotos a mi esqueleto me devolvieron al box desde el que salí y se me erizó la piel cuando escuché los gritos, alaridos guturales del Karu que estaba al otro lado de urgencias. En eso estaba cuando el doctor #shuperhipsterPUC volvió con unos papeles en la mano.
-      Listo, usted se puede ir a su casa. Su marido se queda acá porque lo operaremos mañana a primera hora. Don Karu tuvo una doble fractura en la tibia que debe ser intervenida cuanto antes.
Esperé a que se fuera, ordené mis cosas y me puse a llorar [de manera muy sutil y estilosa, no a moco tendido, obvio]
Cuando me iba [cojeando], sequé mis lágrimas y pasé a verlo.
Me tomó la mano y la besó. Con esfuerzo no menor me acerqué, besé sus labios y le dije cuánto lo amaba. Él, me dijo al oído: “Yo también”
Y mientras me alejaba por el blanco pasillo con el corazón acongojado escuché que me llamaba con fuerza y voz desgarrada:
-      MARIEEEEEEEEEEEEL!!!

Volví sobre mis pasos y con los ojos vidriosos me preguntó

-      ¿Cómo quedó la moto?
-      ¿Dónde está la moto?
-      ¿QUIÉN TIENE MI MOTO?

domingo, 8 de julio de 2012

DIARIO DE UN FRACTURADO IV



Yisas Craist!

“Oh my Gosh!!!” ¿Se han preguntado por qué varios estadounidenses dicen esta frase? La leyenda cuenta que no dicen God, para no nombrar al “Señor” en vano, cual “señor” se preguntará Ud. Aquí existen varias interpretaciones, algunos dicen Jesús, otros Cristo, Jehova, Jesucristo, otros derechamente dicen Dios o el altísimo, con la santa trinidad no me meteré; también algunos pueden decir Horus.

        Entonces, según un par de estudios, hace cerca de tres mil años antes de Cristo los egipcios, gracioso pueblo por lo menos en esa época, creían en varios dioses, uno de ellos se llamaba Horus; este cabro nace un 25 de Diciembre (según nuestro calendario, no el de ellos) aproximadamente, en esos tiempos todo era aproximado. Su madre Isis da a luz a Horus, con la particularidad de que, según ella y miles de creyentes, no tuvo relaciones sexuales para concebir a nuestro héroe y como ya tiene categoría de héroe, su nacimiento además es anunciado por una estrella en el cielo que con gran resplandor guió a tres sabios al lugar del parto, los que creían que sería una especie de salvador. Según estos estudios, la historia continúa recalcando que a los doce años Horus ya era considerado un prodigio entre sus pares e impares supongo. Aproximadamente pasada esa edad se pierde la huella de Horus, aunque todos saben que se encuentra en un viaje por el desierto para resolver las dudas que aquejaban su corazón. A esta altura del relato voy comprendiendo el misticismo que tuvo en su momento,  la acción de Hernán Büchi de subir la montaña para esos mismos menesteres.

Pero volvamos a Egipto, aproximadamente a la edad de treinta años nuestro futuro Dios reaparece con bombos y platillos y es bautizado en un charco por Anup, conocido como el “bautista”. Poco a poco el nombre de Horus se va haciendo popular a costa de curar enfermos, dar luz a los ciegos y caminar por sobre el mar entre otros milagros. Se le recuerda siempre rodeado en sus viajes por doce compañeros, que según muchos, eran discípulos de sus enseñanzas y modo de vida, modo de vida que de cierta manera es revolucionario para esos días y quizás noches. En su mayor esplendor, Horus rescata de la muerte (es decir “revive”) a un conocido, llamado algo así como “Azarus” y tiempo después, oh casualidad, es traicionado por uno de los doce, disputa que termina con la crucifixión o algo similar de nuestro personaje principal, pero a no achacarse, pues tres días después, dos mujeres cercanas al maestro, a esa altura supongo que ya se había ganado el título, avisan a viva voz que han visto a Horus vivo, resucitado.

Tres mil años después de esta historia y no existiendo aún la ley de propiedad intelectual, tenemos un relato muy parecido de otro mesías; aunque al parecer éste es más pro, pues, según algunos, funda una Iglesia que subsiste hasta nuestros días, esa Iglesia que Ud. debe conocer por estar forrada en oro, tener un gran poder para decidir de lo terrenal y aún más de lo divino, por tener varios ministros acusados de pedofilia, por considerar a la homosexualidad como una enfermedad, por tener seguidores como algunos abogados (que pudieron llegar a ser Contralores de la República) preocupándose de los esfínteres ajenos o sectas internas que se castigan con la llamada mortificación corporal y tener colecciones de cilicios. Ahora claro, no es la única Iglesia de nuestros días, muchos pensarían que el negocio del traslado de almas es muy rentable, terrenalmente hablando, también existen Iglesias que creen que Jesucristo (o quizás el mismo Horus) resucitado vino a dejar sus enseñanzas a las Américas y que ahora vive junto a su padre Dios en el planeta Kobol.

Pero más allá de los representantes de éste Dios u otro en la tierra, las historias ingenuas y que buscan dejar una enseñanza siempre llaman la atención de muchos de nosotros, incluso existen varios libros a los que uno puede recurrir, como por ejemplo el antiguo testamento en donde Dios es un personaje terrorífico, vengativo y al cual se le debe temer, sin embargo en el nuevo testamento, el personaje principal pasa a ser un protector benévolo que busca guiar por la verdad, supongo que la suya, a quienes crean en él, ahora claro, algunos dirán que las segundas partes nunca fueron buenas.

Esperando que los párrafos anteriores hayan sido una enseñanza para los nuevos fracturados y a modo de compendio le podemos decir que si Ud. se encuentra en “situación de fractura” no diga: Oh my God! Virgen Santa! Por Horus! O algún otro epíteto “espontáneo” para no herir susceptibilidades varias, otro cuento es si grita: Yisas Craist!!!!