sábado, 24 de marzo de 2012

Urticaria para un final III


-      Don Karu, me escucha?
-      Aaaah?
-      Lo siento, pero esta noche usted se queda aquí, no existe posibilidad alguna que pueda manejar…

Un amigo mundialmente conocido como Puerto Montt, porque al igual que la recordada ciudad, todos los días amanece feo, era experto en preparaciones de vituperios para la recuperación de la caña, es de esos amigos extraños, del desayuno de campeones después de un carrete, si considera que tomar una piscola a las 10:00 de la mañana después de una tomatera es de campeones, dentro de sus preparaciones estaba el consabido “Jacques Cousteau”, q en su caso, al entender poco y nada lo que habla, sería un “Yakustú”, científicamente comprobada, esta mezcla de jurel tipo salmón con cebolla remojada en agua, limón y tabasco logra una efectiva recuperación de los males de la caña.
No entendía porque no aparecía Costeau en el Calipso, como tampoco como es que yo estaba navegando cerca de un volcán, lo cierto es que ese aire denso y húmedo, esa sensación de que todo a tu alrededor arde y que en cualquier minuto verás a los cuatro jinetes del apocalipsis surcando el cielo era insoportable, nubes de algodón, cigarrillos a medio terminar, un horizonte saturado de smog, todo daba vueltas, hasta que claro, desperté.
Lleno de ronchas, ardor y picazón, ya a esta altura el plan de contingencia estaba absolutamente asimilado, así, en un horario más temprano que el habitual surqué la gran Alameda raudo a la misma clínica de las madrugadas anteriores.
Pero que grandes diferencias se ven a esas horas, me creerán que la sala de espera estaba llena de usuarios, perdón, error de concepto, llena de clientes; había espera de una hora para ser atendido en urgencias, cachai, listas de espera para urgencias ¿Tan enfermizos somos los chilenos? Si a lo de urgencias le sumas que cada dos esquinas hay una farmacia hasta podrías pensar que la raza es la fallada, por supuesto jamás se debe pensar que nuestros queridos empresarios transformaron a la salud en un gran negocio; pero volvamos a la sala de espera de urgencias con una gran variedad de gente, siempre marcando la pauta los acomodados, más que los aspiracionales. Ahí estaba yo, mareado, lleno de ronchas, con ardores varios viendo como seguían llegando magullados, cabros chicos con fiebre, hasta que llegan dos personas intoxicadas y desmayadas, gran batahola, ingresan inmediatamente y me van a creer que quien tenía la mayor cara de representante de los acomodados alza la voz  desde su silla de ruedas (el pobre se había esguinzado el tobillo derecho) para reclamar como podía ser que en una clínica “decente” no se respeten los números de atención, dentro de mi gravedad igual me reí para mis adentros, este sujeto llenaba tan bien el perfil de dignatario de este Gobierno que me pareció ver el aura de un par de ministros detrás de su pata levantada.
Pasada dos horas y el surgimiento de ronchas varias en diferentes partes de mi anatomía por fin me llaman, por suerte no era una enfermedad mortal, pero en fin, se debe creer en el buen ojo del guardia para ver si deja entrar antes o no a los enfermos a su atención de urgencia, llego casi arrastrándome al box número 9, esta vez enfermera, de esas que hablan todo en chiquitito, como si uno fuese una gran guagua o simplemente idiota.
-      Tiene dolorcito?
-      Aaaah pero si tiene ronchitas!
-      Le pica mucho el cuerpecito?
Sinceramente no sé como ese trato pueda aliviar siquiera un poco los dolores, ardores y otros malestares que tenía, es más, hasta podría traumatizar a algunas personas. En fin, esta vez apareció un doctor que al verlo me pareció que tenía un aire a un gran hurón, eso sí, nervioso el hombre, parecía que era su primer día en trabajo nuevo, le comento todo lo acontecido en noches anteriores y esta vez mis palabras tienen eco, señala miles de exámenes y prednisona a la vena.
Y cual saco de papas, me llevan en un ir y venir, sacan sangre, encefalogramas, radiografías (aún no sé porque), tomografías y una gran variedad de “fías” que aún no recuerdo, faltó que pidiera un Papanicolaou como pa completar el circuito oe.
Pasadas unas dos horas, cansado, mareado, con la droga ya circulando por mi cuerpo reaparece.

-      Don Karu ¿me escucha?
-      ¿Aaaah?
-      Lo siento, pero esta noche usted se queda aquí, no existe posibilidad alguna que pueda manejar, mañana a primera hora lo verá un especialista, intente dormir hasta que lo hospitalicemos.

Cierro mis ojos pensando que quizás mañana por fin sabré cual es la causa de esta rebelde urticaria que cada vez me hace tener sueños más estrambóticos.

Urticaria para un final II



Al despertar ese lunes por la tarde ya todo iba bien, tomo el medicamento y a intentar relajarse pensando que por lo menos el cambio de sueño lo recuperaría al otro día antes de regresar al trabajo, para lograr aquellos menesteres me acuesto temprano, pero aaaaah! El sueño comienza a transformarse en pesadillas, motos pasan volando, algunos dinosaurios de brazos cortos intentar rasgar la piel de mi cuerpo que se transforma en Chile, dinosaurios de brazos cortos con trajes formales, guardias de un tal Banco de Talca me persiguen con esas manitas para rascarse, un volcán estalla, quema y despierto de madrugada nuevamente lleno de ronchas, ardor, y picazón.
Y partimos nuevamente con todo el procedimiento, vestirse, bajar al estacionamiento, tomar la moto y conducir por esa Alameda desocupada del tráfico diario, llegar a la Clínica, ingresar al box y encontrarte con el mismo enfermero, que apenas te ve sale y vuelve con una intravenosa, pero hay novedades, ahora el doctor de turno es otro, me recorre un escalofrío, esa cara la he visto en alguna parte, esta vez el facultativo tiene cara de sueño, nada de empoderamiento, seguro que del Gobierno no lo mandarían a arreglar el problema de Aysén (aunque quizás si, quien sabe).
Le relato los últimos acontecimientos, me revela con ese rostro de concentración final que padezco de Urticaria, debido “seguramente” a algo que comí (señores doctores deberían sacar de su vocabulario el “seguramente”). Pero sigue inquietándome algo ¿Donde he visto a este sujeto? Le explico que no me tomaron exámenes el día anterior, me explica la inutilidad que en este momento tendría un examen, no le creo, pero en fin, se supone que el wn sabe, las sospechas se apoderan de mi.
Nuevamente prednisona a la vena y algún otro histamínico, me comienzo a marear, no se si será por los medicamentos a la vena o por el uso indiscriminado del cerebro tratando de averiguar donde había visto al personaje en cuestión.
Esta vez el médico me explica que lo mejor es intentar no dormir, si ando en moto lo principal es volver luego al hogar ¿Me estará ofreciendo una invitación para retirarme? A esta altura, preocupado, pero siguiendo las recomendaciones del doctor vuelvo al departamento, casi no hay ronchas, ese casi molesta en demasía, para evitar rascarme tuitéo, intento ocupar los fines terapéuticos y de sanación que siempre supe tendría esta red social. Comienzo a pensar que quizás se está desarrollando una incompatibilidad declarada entre mi cuerpo y el medio ambiente, aaaah, pero ustedes nada saben, si yo caigo no lo haré solo! Claro, después entiendo que me quedé dormido y comencé a hablar tonteras conmigo mismo nuevamente.
En un claro afán de optimismo me dejo llevar por lo contento que deben de estar en mi Isapre con alguien como yo, definitivamente no sabían con la chichita con la que se estaban curando, me declaro vengador de todas aquellas injusticias del sistema, conmigo no obtendrán ganancias! Sep, adivinaron, me quedé dormido nuevamente.
Me despejo un poco, por lo menos esta vez me han dado licencia por toda la semana y no debo pensar en el trabajo y ahora las memorias me vienen en forma de mordida de perro, un semáforo, un gruñido, un dolor, una caída lenta hacia la izquierda, la moto en el suelo, gente alrededor, gente sorprendida, gente observando, por fin recuerdo esa cara, fue el mismo wn que me atendió de urgencia en agosto pasado, el que no tenía idea de la vacuna antirrábica, el que no sabía que recetar con alguien alérgico a la Penicilina, el famoso contigo aprendo.
En ese preciso instante me juré (en realidad prometí) que si despertaba al otro día con este cuadro alérgico no me sacarían de la famosa clínica hasta que me dijeran que me pasaba realmente. Y así fui consumido por el sueño pensando que lo mejor sería donar mi cerebro a la ciencia, para que no se repita el problema.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Urticaria para un final I



La palabra “urticaria” siempre me ha sonado cuica, tonteras mías creo yo; y bueno acá estamos, los insondables senderos del Conejo de Pascua hicieron que se me apareciera Marzo a mi estilo, ir dos madrugadas seguidas a urgencias es casi parte de mi sello, del reconocimiento de mi esencia: me enfermo, luego existo.
Lunes 03:35 Despierto en medio de mi sueño y busco con quien consolarme, ahí estaba yo de pequeño, recorriendo el mundo sin fatigarme… bah, eso es parte de un poema, naa que ver con esta crónica de una urticaria anunciada, el asunto es que despierto rascándome casi too el cuerpo, voy al espejo y veo que en parte estoy cubierto por ronchas de todos los estilos y sabores (naa, si no las probé).
03:37 Después de una larga cavilación (en esa condición dos minutos es mucho, pero mucho tiempo), decido que lo mejor es ir a la clínica, así, me visto, intento no rascarme (en demasía) y bajo al estacionamiento, tomo la moto y parto raudo a la Clínica de una santa.
03:52 Pasados algunos minutos y cachando que a esa hora te agarrai todos los semáforos en verde desde Av. Brasil hasta Plaza Italia por la Alameda, llego a la susodicha clínica y después de hacer todos los trámites espero que me llamen por esos parlantes aguardentosos.
Nota Aparte: Cachai que el espíritu de no dejar un cheque en blanco era la no discriminación y la atención a todos los ciudadanos, pero como siempre nace la trampa y ahora tenís que firmar un pagaré, un pagaré poh wn, si estos wnes tienen que amarrarte de una forma u otra.
04:01 Llega un enfermero al box y me pregunta que pasó, ahora con mi vasta experiencia en pabellones de urgencia de las clínicas uno ya sabe que no tiene que desgastarse contando toda la historia, lo dices sólo a grandes rasgos, el plato principal lo reservai pal doctor.
04:05 Llega el doctor con cara de profesional “empoderado” en lo que hace, si lo hubiesen visto altos dignatarios del Gobierno seguro lo nombran ministro de algo por su cara de “empoderamiento”. Eso si, llega con un traje (no bata) de color azul, es la primera vez que veo un traje de esos, le explico cada detalle y me dice que es una reacción alérgica, seguramente por algo que comí; los doctores debieran entender que la palabra “seguramente” no quiere ser escuchada por el paciente, pa mis adentros pienso y tan “empoderado” que se veía este wn, en fin.
04:12 Receta un medicamento intravenoso y se retira con esa extraña cara de satisfacción y aburrimiento, reaparece el enfermero y pinchazo en la mano izquierda, el medicamento actuará casi de inmediato señala, puede que se sienta un poco somnoliento… y me siento mareado, me dicen que descanse todo lo que pueda y que cuando despierte les avise. Viendo lo que se venía, me coloqué una mano en la nalga derecha cubriendo mi billetera y la otra en mi ojo izquierdo, para mis adentros pensaba “estos wnes me roban una u otra cosa, pero no las dos”. Sentí una especie de mazazo y cerré los ojos… Y buscando mi verdadera poesía salté entre nubes de algodón, en eso me pasé el día, buscando mi poema y mi canción…
06:59 Me dejó, como decirlo de una manera clara y sucinta,  aweonao, sep, esa es la palabra, mira que el remedio me hizo soñar con algodones, tengo el cuerpo como cortado, me pesan las piernas y llamo, aparece el empoderado, me receta un medicamento y me da licencia por dos días, ya no tengo ronchas ni picazón, me pregunta si ya no tengo “prurito”, voh serás rarito replico para mis adentros.
07:05 Ya no hay dolor, incomodidad, picazón o parecidos, solo sentirse extraño, medio volado, medio mareado e intentando concentrarse para subir nuevamente a la moto, a esa hora ya hay taco, intento concentrar todos los esfuerzos en conducir decentemente, pero algo me incomoda, en toda la batahola no me hicieron ni un examen, que se yo, extraer sangre o algo similar, naa, sólo un remedio y eso; llego a mi departamento y después de 15 minutos reclamando por Twitter (pa eso sirve, no?) me desvanezco en mi cama, con sueños extraños… Busqué para ser feliz, busqué con fervor, pero por más que salté y corrí no pude encontrar mi amor…


domingo, 4 de marzo de 2012

MI MOTO NO BOTA ACEITE, MARCA SU TERRITORIO VI



Lo se, soy porfiado, a la china le siguió otra (remitirse a parte 3 de Mi moto no bota aceite); a esa altura y con toda la experiencia que tenía creía que era un as del volante, que nada me detendría, pero claro, siempre está el asfalto para recordarle a uno que no es de goma. Si va a conducir no beba, debo haberlo escuchado unas cientos de veces, pero llegó el momento de comprobar empíricamente aquella máxima.
        Llevaba cerca de una semana en mi nuevo empleo, es más, recuerdo que justamente eso estábamos celebrando, me pasé de copas y, créanme, no hay nada más wn q beber alcohol y conducir una moto de madrugada, la historia oficial señala que me chocaron por detrás, el asunto es que me quebré cuanto hueso se encontraba en el lado derecho de mi cuerpo con la caída, ser operado, dormir en un infierno por dos meses (en posición silla de playa apoyado a la pared), tener algunos “fierros” dentro del cuerpo que ardían, sep, ardían y tener la cara de apenas recuperado ir a hablar con mi jefe.
        Increíblemente creían que era valioso en el trabajo así que esperaron que me recuperara por completo y así, mientras pasaban los días, desaparecía el miedo, que hacer? Comprar un auto, seguir con el martirio del transantiago y el metro? No, no podía ser, no me la iba a ganar, la moto fue pérdida total, la vendí casi por chatarra. Y que tanta wea pensé (sep, me hablo a garabatos a veces) me voy a comprar otra moto! Nadie me convenció para hacerlo, nadie preguntó, me parecía lo correcto, así que nuevamente comencé a cotizar, pero esta vez salté de China a Japón, me compré una Yamaha, una Drag Star 650 Custom Black edition, la moto perfecta, no es gastadora y puedes ir a Rusia sin que se eche a perder (claro, si hacen un puente de aquí a Asia).
        Y se debe decir, después de más de treinta mil millas jamás me ha dado un problema mecánico, caídas? Varias, al ingresar a un estacionamiento a 10 kilómetros por hora (quizás menos) haciendo show frente a extraños como de costumbre, ocupando las palabras de la película Snatch era “a funny angle”, es decir, me caí de wn, un par de señoras (aka Viejas y la c….) que me chocaron y una curva con aceite, otro ítem a destacar son los perros, me han ladrado, atacado, perseguido, mordido y atravesado de frente.
        Pero más allá de todos esos incidentes lo mejor es que he recorrido casi todo Chile con ella, solo, acompañado, en caravana, de día, de noche, de madrugada, con sol, lluvia, tormentas, granizos, nieve , ha sido la compañera perfecta para cualquier aventura y con aventura no sólo me refiero a que el viento te saque del camino en el valle de Cuya, que un perro kamikaze te ataque de frente en La Serena, que te pique una abeja en Santa Cruz y tengas el brazo más hinchado de la “galáctea”, que una mina en un semáforo de Los Ángeles se suba y te diga que la lleves a su casa porque se siente sola y “necesita” compañía, que llegues a Socos con el motor apagado por quedarte sin bencina, que siete motokeros argentinos te inviten una parrillada en Osorno, que bajes una cuesta cerca de Vallenar a más de 180 kilómetros por hora y que sólo veas los gestos de un paco que te quiere parar por el espejo retrovisor, que millones de mosquitos cerca de San Felipe crean que tu casco es un excelente cementerio o que entre Antofagasta y Copiapo debas ir a máxima velocidad persiguiendo una camioneta de noche por tener el foco descentrado y no ver absolutamente nada.
        Digamos que esa es una parte de la vida de un motokero que sólo puedes lograr con una compañera perfecta, quiere comprarse una moto? No me pregunte a mi, le diré que no lo haga a menos que esté dispuesto a pasar por todo lo que se ha relatado en estos escritos de motos y viajes.

martes, 29 de noviembre de 2011

VACACIONES SOÑADAS


¿Qué se imagina Ud. con ese título? Bueno, ya que está de moda contar su par de letras para conocer al autor, pasaré a relatarles las últimas vacaciones de este joven asalariado (bueno, ni tan joven, ni tan asalariado). Todo partió por llevar a cabo una ilusión de infancia: “el sueño de la casa propia”, siempre que digo eso, recuerdo las propagandas que aparecían en la dictadura (aah, perdón mi eufemismo, Gobierno Militar).


Y fue así como me quedaban cinco días de vacaciones por pedir, es que decidí usarlos para la mudanza, que hermosos dos primeros días de vacaciones haciendo cajas y cajas y llenándolas de ropa, cables (sep, no se imaginan la cantidad de cables que tengo oe), juguetes (léase motos chicas), loza, revistas ñoñas, películas en VHS, DVD y BluRay, además de todos aquellos artefactos que coleccionaste por tener el mal de Diógenes encubierto.

Una vez que estaba casi todo embalado (y digo casi, porque olvidé completamente las cosas que estaban en la bodega, que eran miles, cueeek) a buscar una empresa de mudanzas, de esas buenas, bonitas y baratas, lo cual claramente es una utopía de aquellas oe! Después de varias llamadas encontré una respetable, tan respetable que enviaron a un ejecutivo (un ejecutivo poh wn!) para hacer una cotización, es decir, ver mi nivel de pobreza midiendo la cantidad de muebles a trasladar. En fin, acordado el precio que me dolió el bolsillo derecho, el tercer día de mis vacaciones soñadas le incluía su mudanza.


Entre el miedo que se quiebre alguna de tus valiosas posesiones, que pongan todo tipo de atados los conserjes del edificio del nuevo departamento, regalar a última hora a la gata (les conté que tenía una gata?), que los de la empresa de excelencia en mudanzas lleguen tres horas tarde (sin duda de la escuela de la Nueva Forma de Mudarse), hasta pensar que el camión se va a perder o que derechamente se van a llevar tus cosas (tipo conspiración para embaucar al susodicho), a cualquiera se le puede olvidar que en la bodega te quedan miles de cosas chicas, formato animé y mangas (lo se, ya lo dije, soy un ñoño medio otaku).


El cuarto día como se imaginarán fue de sacar las cosas, repartirlas y llamar a amigos en auto pa sacar más cosas de la mentada bodega, comprenderán que en moto (les había dicho que tengo una moto?) me iba a llevar varios días sacar todo. A esa altura de la semana era de un estrés acumulado, sólo asimilable a estar trabajando sin vacaciones como por dos años, eso sí, me quedó tiempo para ir a una tienda a comprar un refrigerador, que me dolió el bolsillo izquierdo, el otro se quedó en el antiguo departamento haciendo más hielo del que se imaginarían.


El quinto día, el último de estas hermosas vacaciones fue la guinda de la torta, la joya de la corona, desperté con el sol pegando en mi cara, adivinen, sep, las cortinas también estaban en la bodega, y ya cansado, queriendo despejarme salí a dar una vuelta en moto, aaaah, ir a Viña por la mañana sería un bonito regalo, claro, como el sol sólo era de utilería, llegando al primer peaje completamente congelado, me devolví, pero en un gesto de optimismo extremo me convencí de que algo había servido el viaje, por lo menos para comprobar que la moto tenía su par de problemas, así al medio día fui donde el mecánico, pasando por Maipú cuando se supone que iba a Las Condes (les comenté que tengo algunos problemas de orientación?).


Ya en el mecánico, su suche me intentaba convencer que el no poder encontrar el neutro en los cambios era sólo un problema de “calibración” lo cual después de una hora no pudo comprobar empíricamente, finalmente y con el mecánico titular de por medio encontramos la falla, ante lo cual, partí inmediatamente de vuelta al departamento para llegar a la hora concebida para recibir el refrigerador, pero, llegando a una esquina esperando que cambie el semáforo, comprendí las hermosas palabras de Coelho: el universo conspira, claro que esta vez, contra mí. El mejor amigo del hombre y certero enemigo de los motokeros me mordió maleteramente en mi pierna izquierda, lo cual me provocó ira, susto, dolor y doblarme hasta que la moto cayó, lentamente, pero llegó al suelo, así, haciendo show frente a muchos desconocidos (lo cual ya es un habitué) paré los 280 kilos de fierros, comprobando que había volado la pisadera y el espejo izquierdo (fácil 100 lukas) lo que me dolería el bolsillo trasero. Como estaba cerca del mecánico me devolví, pero aaaah la sorpresa mía, ya estaba en cuarta, andando fácil a 80 Kms. por hora y chaaaaaan!!! La moto se frena en seco!! aprieto embrague, saco las piernas y al mejor estilo de Los Picapiedras pude mantener el equilibrio, la obra divina fue sólo terminar con los testículos a la altura de la garganta y un susto que aún me tiene medio espirituado, claro, llamo al mecánico, viene a buscar la moto, tomo un taxi, nos topamos con uno de esos tacos eternos en que le puedes contar la historia de tu vida (completa) al wn que está en otro vehículo a tu lado y yo apurando al chofer para llegar a recibir el refrigerador, por fin, saliendo del taco y al llegar al departamento me llaman desde la tienda para decirme que por un “error de sistema” no podrán despachar mi refrigerador hoy, un gran cueeeeeeek retumbó en mi cerebro.


Pero por supuesto, el día continuaba, debía ir a la clínica a ver la mordida del perro, así que después de esperar una hora en urgencias llega mi lado el doctor, extraño ser, difuso por decir lo menos, ordena limpieza de la herida, me receta un antibiótico y comenzaron las sospechas:


Karu: Oiga doc, le recuerdo al igual que a la enfermera antes, que soy alérgico a la penicilina.
Doc: aaaah, tendremos que buscar otro medicamento entonces, eeeh, espera, deja consultar.


        Salió raudo de la sala de atención y yo con mí mejor cara de #plop, vuelve, me dice que el “internista” dijo que tal remedio y volvemos al dialogo:


Karu: Oiga Doc y la vacuna contra la rabia?
Doc: eeeeeeh, mira, eso se lo consultas a la enfermera cuando vuelva.


        Sale nuevamente de la sala y yo reitero mi cara de poto mojado, es decir, anonadado. 


        Nunca más lo vi volver, la enfermera al llegar me dice si tengo alguna consulta y claro: ¿la vacuna contra la rabia? a lo cual elegantemente me contesta: espere, déjeme consultar con el doctor…
        Al final terminé con la famosa vacuna, que en realidad no era una, sino cinco!!

En estos momentos, mordido, vacunado, caído, cansado, estresado, espirituado, pero digno aún, espero a mis padres a cenar, para que conozcan el departamento y escuchar resignado a mi querida y santa madre decir todo lo que “tenemos” que cambiar en el depa, pero bueno, eso ya será otra historia.

AGOSTO AGOTADO



Para quienes dejamos de ser adolescentes (hace un buen rato ya) es toda una celebración el pasar Agosto, es nuestra fiesta de la primavera, por más marchita que esta pueda parecer, es una mezcla de fiesta de la vendimia con su poco de la Tirana, tirando para Tapati, pero a inicios de Septiembre; sin embargo debo destacar que no sólo por los achaques de la edad, personas como uno deben extremar precauciones en Agosto, como para que vaya comprendiendo le relataré tres sucesos agustianos que me han pasado en mi demerita vida:

Top 3: Hace tres agostos atrás ruteaba raudo por la Alameda, como a eso de las tres de la madrugada, en un estado, digamos, al borde de lo etílico, ese estado que te infunde coraje y que crees saberlas todas. La historia oficial cuenta que una “señorita” en un auto blanco, en una mala maniobra pasó a topar mi antigua moto por detrás, yo sólo recuerdo que ese topón me llevó a chocar con el bandejón central, como resultado, la moto dio tres vueltas en el aire (sep, tres!!) y yo volé a lo Superman, con el puño derecho hacia los cielos, aterrizando cual saco de papas, como resultado de este acto de remedo de súper héroe terminé con dos costillas fracturadas y la clavícula derecha quebrada en tres partes, además de la pierna derecha magullada y el brazo del mismo lado, digamos, “estropeado”; en todo caso, desde hace mucho tiempo sabía que la derecha alguna vez me pasaría la cuenta, ni les cuento el dolor, la operación y dormir como por un mes estilo silla de playa, lo mejor de todo es que llevaba una semana en mi nuevo empleo y como trabajador modelo, me fui de licencia por más de un mes de una. Nota al margen, recalco que esa es la historia “oficial”. Como comprenderán, ese Agosto terminé agotado, pero, como varios dijeron, de “milagro” vivo.

Top 2: Rememorando, hace unos diez años atrás, quise dármelas de Chef de alta cocina, con unos amigos buscamos superar records de comida cerda, en su máxima intensidad, para lograrlo comenzamos a colocar en un sartén gigante unos quince huevos, doce ajíes verdes (todos con pepas), longanizas y vienesas varias, tocino, carne molida (de dudosa procedencia), todo condimentado con pimienta blanca y negra, abundante salsa de soya y merquén ¿Han sudado con la segunda cucharada de comida? Les aseguro, sólo con la divina ayuda de los litros de cerveza que nos habíamos proveído pudimos lograr la hazaña, terminar de comer, extrañamente todos tenían un color rojizo en sus caras, no habían pasado más de dos horas cuando uno de los comensales (o sea yo) comenzó con retorcijones y dolores en su preciado estomago, claro, partir al hospital, para descubrir que tenía cálculos vesiculares y con esto recién comenzaban los problemas, a la ingesta de medicamentos tuve una tremenda reacción alérgica, manchas rojas por el cuerpo e hinchazón, que lindo que me veía oe! (les conté que soy alérgico a la Penicilina y derivados?). Una vez estabilizado decidimos (dijo la mosca arando en los cachos del buey) que lo mejor era operar, sencilla operación me comentaron, con laser y cosas por el estilo, así pues me llevaron a quirófano, mientras amigos afuera del hospital lo pasaban chancho rememorando todas mis “simpáticas” desgracias, ya en la sala de recuperación, sedado, anestesiado y demases comencé a sentir dolores intensos y a ver una luz que me seducía (naa, nunca tanto), un médico que pasó por ahí me comentó posteriormente que saltaba al estilo rana; que sorpresa la mía oe, algo había resultado mal en la operación y cual saco de papas me “echaron” en una camilla y de vuelta al quirófano; resultado de este Agosto, cicatriz en la “guata” y un órgano menos que me acompañaba, así es, la vesícula se agotó y tuvieron que extirparla, cercenarla, sacarla, como Ud. quiera llamarle, el mismo médico que me vio, me comentó a modo de secreto que estuve a minutos de morir, a raíz de una “simple” operación.

Top 1: Agosto de 2.011 Que le quede claro, siempre, pero siempre puede ser peor. Este mes tres incidentes han marcado este hermoso mes:
    a)   Me mordió un perro, con la consiguiente caída en moto (aclaraciones en: Vacaciones Soñadas); no creerán que después del accidente reseñado dejaría de andar en moto poh.
   b)  Sentí arena en mis ojos, despertaba y no querían abrir, la causa, una rebelde conjuntivitis (aclaraciones en: Amores Ocultos en Twitter).
    
   c)   Y claro, no contento con todo lo anterior sufrí un Infarto Omental, wn ¿Cuántas de las personas que ustedes conocen han tenido un infarto Omental? No es nada más ni nada menos que un infarto en la grasa que recubre el intestino (el omento poh perro, el omento). Así, esta va siendo mi tercera visita a la clínica en un mes, y como siempre recostado cual saco de papas en una camilla, eso si, para mi satisfacción alcancé a vislumbrar la cara de sorpresa de mi médico (algo que no se logra muy a menudo), imagino la cara de los dueños de mi Isapre (no creo que les caiga muy bien oe) y si esto continúa así, quizás algún día un ala de la clínica se llame Karu.

Siguiendo las recomendaciones de varios, en estos momentos estoy encerrado en mi departamento y no pretendo salir hasta que termine este mes de mierda, salir a celebrar el inicio de Septiembre con una buena cerveza, bah, no puedo, me lo prohibió el médico, bueno con una bebida light, mmhm, ahora que recuerdo también lo tengo prohibido, en fin, con un vaso de agua wn. Como ven, Agosto me agota.

La Política, el ninguneo y la moto


El ninguneo poh wn, hace un rato estaba leyendo una calumnia (o era columna?) de un amigo “gobiernista” en este prestigioso pasquín y meditaba sobre el gran valor que en la derecha le dan a la palabra “liberal”, todos dicen ser liberales wn, pero todos; y el que sin duda es neo liberal, algo por supuesto muy distinto, te dice, “no, no es que no sea liberal, más bien soy pragmático”, cachai que igual le agrega la palabra “liberal” a la frase y de inmediato sube su plusvalía “gramático – político - cultural”.


Claro, antes era diferente, de inmediato te dabas cuenta de que alguien era de derecha cuando te decía: “No, no creo en la política, al fin y al cabo debo ir a trabajar igual”. El denostar la política, creo yo, es una herencia del régimen dictatorial en el cual vivimos, en donde era todo un tabú hablar de política o religión en las comidas con la familia (bueno, no sólo en las comidas), además de ser un discurso impuesto por el gobierno imperante.


Entonces, de los “liberales” de derecha, retrocedemos a los “apolíticos”, pero en Twitter es aún más entretenido, cada vez que se habla de aberraciones como las hechas por Krassnoff o Labbé los amigos de derecha callan, nada dicen ¿Seguirán la tendencia impuesta por Carlos Larraín de relativizar el dolor ajeno? Lamentable ejercicio si me lo preguntan.
Pero no todo va a ser para un solo lado, se han dado cuenta que los amigos de izquierda casi siempre se van a extremos, se enseñorean del vocablo “tolerancia”, como bien expone @miguelretamal y nada, pero nada los saca de esa “plataforma moral” de creer ser dueños de la razón y de los valores sociales, es más, creen ser dignos al no transar, confundiendo esto con lo de buscar un acuerdo mejor para el país, por algunos momentos olvidan que no sólo ellos viven en esta “estrecha franja de tierra” (Lugar – común, esos si que son conocidos poh).


Ahora, sólo algo más que destacar, todos hacemos política, aquellos que intentan ningunear esta actividad caen en el terrible error que la ignorancia les da, lo cual, por si no se dan cuenta, muy mal los deja, pero en fin, allá ellos. Por mi parte creo que cada vez que escucho – leo algo relativo a la “tolerancia” se activa una parte de mi cerebro intentando descubrir el buen empleo de la palabra (tonteras de uno).


Y claro, pedir disculpa por este post o columna, o artículo tan “político” escrito por estos lares, pero siempre es bueno recordar aquello que es “políticamente incorrecto”, para hablar de motos y otros menesteres quedarán páginas y rutas por describir.