martes, 29 de noviembre de 2011

TWEETLAND II


LOS DIVOS Y LOS RECÍPROCOS

Partimos con los reclamones por que en definitiva todos lo somos un poco, sin embargo la especie que nos convoca esta vez son dos: Los Divos y los recíprocos, los primeros son aquellos que siguen a muy pocas personas en comparación con los seguidores que tienen, obviamente están los personajes conocidos de farándula y del acontecer nacional, pero me detengo en aquellos que no lo son y que han surgido en Twitter, varios al haber, no es necesario nombrar, pues para que les subiremos aún más su inflado ego. Ahora estos son los divos por todos conocidos y por los cuales aún varios ilusos reclaman que no los siguen, como si a ellos les importara la opinión de quien reclama (por algo son divos ¿no?); sumar además quienes intentan conversar a toda costa con ellos y retuitean (RT) el “gracias” del divo para que sus propios seguidores le “celebren” que el personaje en cuestión les contestó y algunos trolls (serán capítulo aparte) que viven en Twitter para insultarlos, un intento patético y básico de llamar la atención, si me preguntan. Dentro de estos divos tenemos estrategias para recordar, por ejemplo aquellos que partieron siguiendo a más de mil personas y que en un momento dado los dejaron de seguir a casi todos, como aquellos (en este caso sobre todo aquellas) que dan follow a varios cada cierto tiempo y después los dejan de seguir. Por último dentro de esta especie, rescatar que no me vengan con cosas, varios tenemos aires de divos.


Los recíprocos, esta especie se subdivide en recíprocos propiamente tales y los divos encubiertos (con alma de influyente), los primeros son quienes creen en que deben dar follow back a todos y por ende sólo siguen a quienes les regresan el follow, disiento mucho de estos, pues no buscan contenido en los tweets, sólo aumentar su número de seguidores para crear su ambiente social propio, llaman la atención de tu Time Line (TL) o cronología en español, por sus repetidos llamados a seguir a tal o cual anunciando como premio especial que te seguirán de vuelta, otra particularidad de estos es que sacan muchas frases o chistes de Google (a veces incluso como propias) que tú ya has leído millones de veces.

Los que realmente me llaman la atención son los divos encubiertos, aquellos que devuelven el follow y ya siguen a más de dos mil personas (número referencial), estos a mi parecer son los verdaderos divos de lo recíproco, porque dejémoslo claro, de verdad crees que entre tres mil personas pondrán atención a tus tuits? Sin duda están mucho más interesados en que tú los leas, con suerte seguirán sus menciones, he visto casos que siguen a más de diez mil, de verdad crees que están en twitter para leer alguno de tus ácidos comentarios? La respuesta es clara, nones; por lo menos los divos mencionados al principio de esta nota son de cierta forma más sinceros, no te siguen porque no les interesa leerte, pero éstos últimos te siguen y tampoco te leen, no daré casos, no es necesario, pero ya está avisado, no alegue después, que para eso tenemos a los reclamones.

TWEETLAND I

 LOS RECLAMONES

                   

                         ¿Será cierto aquello de la dinámica de Twitter y todos los estudios que se han llevado a cabo? Lo digo más que nada por lo que veo día a día, si fuese por hacer porcentajes el primer lugar sería ocupado por reclamos, reclamos varios, pero al fin y al cabo reclamos, desde “PLW se me quedaron las llaves adentro” a “Sr. Presidente hasta cuando con la #NuevaFormadeRenunciar

        Viendo lo anterior como una forma de sacar aquello que molesta, parece una buena forma de botar el stress, yo prefiero aquellos reclamos q vienen con su cuota de ironía y que producen sonrisas, por ejemplo, a propósito de los dichos de Paya:


El próximo q le diga imbécil a mi presidente ya sabe ya, se va de embajador o lo nombran intendente!”

        Para el caso de posible tsunami en las costas de Chile por terremoto en Japón destaco el siguiente:

“Gobierno cumple objetivo, celebra primer año con militares en las calles.”

        En general los reclamos demuestran la forma de ser de quien los escribe y llevan a pensar, en lo agresivo, cómicos, entretenidos, amargados y un gran etcétera que pueden ser aquellos seres, que pasan a ser personajes dentro del imaginario tuitero y que demuestran q siempre se puede tener otra visión de la realidad, por lo menos eso es lo q más destaco del “tuitero reclamón”

MI MOTO NO BOTA ACEITE, MARCA SU TERRITORIO V


Supongamos que han leído los anteriores post de motos, supongamos que se sintieron de alguna manera intrigados y atraídos con ellas, supongamos por un momento que están en la disyuntiva de comprar una yegua metálica, supongamos que me preguntan: ¿Me compro una moto? Y que les contesto que no (jamás recomendaré que alguien se compre una), pero supongamos que no me hicieron caso y que ya la tienen en su estacionamiento, vamos viendo que podemos aconsejarles para su primer vehículo de dos ruedas (todo esto amenizado con algunos refranes motokeros):

1.- Debe usar un casco, eso no tiene discusión, nuestra legislación permite desde cascos de la construcción hasta bacinicas para ponerse en la cabeza, asegúrese que ésta última esté vacía, si por el contrario se compró un casco integral (de esos que cubren toda la cabeza) recuerde que tiene que usarlo con la visera hacia adelante si no, no verá absolutamente nada e increíblemente aumentará los riesgos (y ojo que he visto tal hazaña).

Refrán: “No hay nada más feo que una moto nueva sobre una camioneta”

2.- Suba a su moto, no lo intente a la antigua usanza de las señoritas que se subían a los caballos en el viejo oeste, tendrá que abrir las piernas ¡Debe montarla! Tome el manubrio con ambas manos, una en cada manilla, de lo contrario será más complicado (sep, también lo he visto!).

Refrán: Recuerde ¡Lo que se monta no se presta!

3.- Encienda el motor (esperando que el estanque tenga algo de bencina), actualmente todas las motos vienen con encendido eléctrico así que no será muy difícil apretar un botoncito (por regla general rojo). Acá tenemos dos opciones, si la moto estaba en neutro seguimos sobre ella, de lo contrario (en algunos casos) salimos disparados a la pared del frente a la primera acelerada, aunque no lo crea también lo he visto.

Refrán: Si tu moto no arranca pega una patada en  la carrocería, no partirá, pero te desahogaras un poco.

4.- Si se cayó, párese y súbase nuevamente a la moto, si estaba en neutro siga montado en ella, intente hacer un poco de equilibrio mientras piensa en un nombre pa la niña (la moto, claro está), desde la “perra flaca”, pasando por “Babieca” “Britny”, “la Kenita”, hasta “la Negra” existen (ojalá coincida con el color eso si), recuerde, la manía de los humanos de dotar de personalidad a cosas inanimadas es proyección de sus deseos, temores y bla bla bla.

Refrán: ¿Caerme? ¡Yo me bajo de la moto como me da la gana!

5.- Ahora que comprendió que el agarre de las manillas no es tan bueno a manos descubiertas, vaya a comprar guantes, intente ir a pie o en auto eso si, recuerde, aún no sabe andar en moto, aproveche para comprar una chaqueta especial para motokeros (con protecciones) o por último de cuero, el cuero no es sólo una moda para andar en moto, tranquilo, a la primera caída lo entenderá.

Refrán: Existen sólo dos clases de motokeros, los que se cayeron y los que se van a caer, afortunadamente formo parte de los primeros.

6.- ¿Compró ya los adminículos necesarios? Vuelva al estacionamiento entonces, esperando que haya apagado el motor antes de salir a comprar, enciéndalo nuevamente, repase visualmente su damisela de hierro y móntela, acelere (en neutro) y llame la atención de sus vecinos, que comprendan que ha llegado un nuevo lobo solitario, un aventurero que disfrutará su vida y un molestoso vecino que será denunciado a la administración por ruidos molestos.

Refrán: Andar en moto es lo más divertido que se puede hacer con los pantalones puestos.

7.- ¿Ya la contempló? Bueno, ahora apague el motor, vuelva a su casa y llame a algún experto en clases de manejo de motos, no creerá que leyendo esto aprenderá ¿no?

Refrán: No importa que marca sea tu moto, el viento es el mismo.

MI MOTO NO BOTA ACEITE, MARCA SU TERRITORIO IV


Hace algún tiempo una querida amiga en este mismo pasquín (prestigioso, por cierto) hizo una reseña de los tipos de automovilistas. Tomando esa clasificación como norte, intentaremos retratar a los motoristas, motokeros y afines.

1.- El Motokero Shino: No porque tenga moto china deberá ser incluido como clasificando, debe cumplir otros requisitos de la esencia, de la naturaleza y algunos accidentales; dícese del motokero shino a aquel que tiene moto (por lo general china) de no más de 250 centímetros cúbicos y que por ende no logra una potencia mayor a 100 kilómetros por hora, que además de eso ocupa una especie de antena de radio de cinco metros en la parte posterior de la moto con una banderola siempre de fondo negro, por lo general anda con casco tipo soldado alemán y se cree muy malo, no tengo idea pa que ocupa la antena, si jamás ha salido a ruta (sus motos no dan para travesías largas), todo coronado con una pañoleta que le da el toque de rey de los infiernos.

        Consejo para ellos: Como su casco no es integral y por ende no cubre parte de su cara el día que se saquen la cresta y se vuelen la mayoría de los dientes comprenderán que deben cambiar ese adminículo por uno de verdad.

2.- El Moto Boy: No es realmente un motokero pues su trabajo lo obliga a desplazarse en moto por la ciudad y por ende no está familiarizado con los códigos de conducta, es el típico wn que le vuela los espejos a los automovilistas, que se mete entre medio de los autos sin respetar nada, ocupa la famosa moto de cartero con una caja de gran dimensión en la parte posterior y que siempre, siempre está apurado.

        Consejo para ellos: Cuide su vida y la del resto, no sea pavo!

3.- El Inadaptado: Aquel que ocupa una moto tipo enduro (no sea flojo y busque fotos) que se ocupan para subir cerros, pero que él la utiliza para ir al trabajo en la ciudad, cometen menos excesos que los moto boys, pero siguen siendo imprudentes a la hora de manejar en ciudad. Se caracterizan por sólo ocupar a su chancha desde la casa al trabajo y viceversa, no ingresa en la categoría de motokero #ForReal.

        Consejo para ellos: Intente cambiar la moto, comprenderá que aquella no está hecha para ciudad.

4.- El Militarizado: Wn que se cree el cuento a más no poder, forma parte de un club, con grados tipo militares en donde vas ascendiendo, casi siempre están vinculados a un foro rimbombante en internet y ocupa chaquetilla con logo de su “manada”. Estos famosos clubes tienen ceremonias de iniciación y todo tipo de actividades que intentan cubrir su mal traída falta de afectos e infancias perdidas.

        Consejo para ellos: No sea tan engrupido!!

5.- El Soltero de fin de semana: Hombre casado o con pareja estable que generalmente lo dejan ocupar su chiche sólo los fines de semana, vive en una monotonía aberrante día tras día e intenta desenterrar su verdadero yo los sábados y domingos, saliendo en ruta con los amigotes, mira a su moto todos los días con una nostalgia anticipada.

        Consejo para ellos: Intente ser más sincero consigo mismo.

6.- Las Motokeras: Señoritas (muy pocas veces señoras) que son admiradas por muchos, saben de motos, de mecánica y tienen a su caballo metálico en perfecto estado, gozan de libertad que se traduce en recorrer las carreteras cuando, como y con quien quieran, aaaaah #eso.

        Consejo para ellas: Pololeamos?

Esas son unas cuantas clasificaciones de este mundo metalizado que gira en dos ruedas, a modo de enseñanza para quienes jamás se han subido a una moto, si conoce otra la deja como comentario, ok?

MI MOTO NO BOTA ACEITE, MARCA SU TERRITORIO III


Hoy en el ascensor al verme con el casco en mis manos, una niña no mayor de 10 años le pregunta a su madre: Mamá ¿Es cierto que si te compras una moto es mejor comprarse el ataúd al  tiro? En el transcurso que su madre me miraba y se cohibía comencé a reflexionar sobre aquello…
La Scooter como todo, cumplió su vida útil, al tener el problema de los dedos chatos de Homero Simpson y cierta “difuminación” inherente a mi persona, mis alternativas de cambiar de moto se reducían a mega scooters, esas de 400 centímetros cúbicos o más, verán, una de las grandes diferencias entre scooters y motos son los cambios, las scooters son todas automáticas, por lo mismo son mucho más fáciles de manejar, sin embargo existían dos grandes problemas para cambiar de moto, la primera y esencial era la plata, las mega scooters que yo buscaba eran japonesas y costaban muy caras, la alternativa china sólo se presentaba en motos con cambios, así, nuevamente mi amigo motokero me dijo en un tono que no dejaba lugar a dudas de que tenía la razón: ¡No seai wn, voh tenís que andar en motos con cambios, es re fácil! ¿Se han dado cuenta que a muchas personas les llama la atención que las reten? Incluso podríamos decir que existe cierta complicidad en que aquello se produzca.
Bueno, como el wn (en el sentido amplio de la palabra) sabía, me compré una moto shina, tipo Custom o si prefiere, californiana, increíble, esta si parecía de “hombre recio, macho masculino”, eso sí, tenía la pura pinta, es decir, con 200 centímetros cúbicos era muy poco su motor, fue tanta mi efusividad que hasta fotos de ella subí a “Fotolog” (se van ubicando ya en las fechas, no?).
Les encargo las clases de manejo, no se como con mi torpeza y una excesiva falta de equilibrio no me saqué la cresta, era cosa de todos los días intentar dar una vuelta a la cuadra, cerca de dos meses con la misma cantinela, hasta que dentro de todos los consejos que escuché, tomé en cuenta el más arriesgado (no podía ser de otra manera) ¡Sal a dar una vuelta larga wn! Y como el wn es obediente, salí a dar una vuelta larga poh, no les miento, se me apagó el motor como diez veces (ven, no dije: se me paró, pa evitar suspicacias), pero la prueba de fuego, la de verdad fue ingresar y mantenerse en una rotonda, que manera de escuchar bocinazos oe, que manera de estar nervioso, sentir como pasaban las micros casi rozando, debo haber logrado un record Guinnes de más chuchadas recibidas en un menor lapso de tiempo. Al final di como cinco vueltas y no, no estaba planificado así, pero de verdad que era difícil salir de ella, con la práctica cotidiana y el tiempo todo eso fue superado y hasta me creí el cuento de ser un rebelde con desubicación social incorporada.
Ahora, hay un pequeño, muy pequeño defecto en las motos chinas, al mes de uso ya debes pensar en cambiarle repuestos, que la cadena, que el piñón, que no la fuerces porque puedes fundirla, que son de ciudad, no intentes salir de ella y varios peros más.
Sin dejar de considerar los consejos, y transcurrido un largo tiempo ya, el suscrito logró su mayor hazaña en la moto shina, ir a La Serena, llegar con el trasero cuadrado y compartir brebajes varios con su cumpa papayero, primera gran ruta, es muy difícil explicar en palabras todas las sensaciones de ese viaje. En la previa me tildaron de loco, irresponsable, chafado y todos aquellos epítetos que se le pudieran ocurrir a Ud. pero nada, nada haría que yo no hiciera esa ruta, claro, excepto la moto, pero se portó de maravillas, eso si, con otro pequeño detalle, al entrar a Santiago de vuelta de la travesía, agotado, de noche y teniendo que trabajar tempranísimo a la mañana siguiente, la niña se cansó, sep, se cansó y comenzó a dormir en la berma, por lo menos eso pensaba, estudios posteriores demostraron que en realidad murió, se fue al cielo de las motos que no discrimina por su lugar de origen.

MI MOTO NO BOTA ACEITE, MARCA SU TERRITORIO II


Comprenderán que la señorita en cuestión no quiso volver a verme, en su casa pasé a ser odiado, razones tenían, en fin, la causa se abrió en un Juzgado de Policía Local, en esos tiempos estudiaba Derecho, del de verdad si poh, no este que acorta las materias, que deja ramos fundamentales como optativos, de ese que te daba las herramientas necesarias para interpretar cualquier norma jurídica que tuvieses al frente. Y con los escasos conocimientos que tenía en ese entonces a mi haber, logré (sin pagarle a nadie) que la sentencia fuera mínima, la suspensión de licencia oficial de seis meses se transformó en la práctica en años, queridos y hermosos años de metro y micros amarillas, con un único recorrido que me dejaba relativamente cerca de mi casa (perdón, error histórico, a esas alturas aún vivía en casa de mis viejos), la famosa 390 con ese seductor olor a orina y jornaleros saliendo recién de la obra, en otros horarios el aroma era simplemente a rodilla, es decir, entre poto y pata.
Recuerdos que pueden marcar una etapa romántica con sabor a lucha social, sobre todo cuando los choferes te tiraban las monedas por la cabeza al momento de pagar escolar o algunos malhechores te robaban la billetera, que sin duda sería muy mal negocio, pues de billetera sólo tenía el nombre, una hora y media pa allá, otra hora y media pa acá, estudiando, leyendo, calentando materia, durmiendo, sentado con señoras que pegaban codazos a tus costillas, recordando penas de amor, proezas académicas o simplemente viendo a la niña de ojos azules y falda corta en verano, algunas tradiciones como despertar en el terminal del recorrido después de dar un examen final, saltar hasta pegarse en el techo con algunos lomos de toro improvisados, un sinfín de detalles que pasan en una hora y media promedio.
Eso no podría continuar, no señor, para un ser antisocial como yo era el acabose, hasta que un amigo me dijo por ahí, comprendiendo el trauma oculto que tenía: ¿Y por qué no te comprai una moto? Si, fue un click que se hizo en alguna parte de mi, una moto solucionaría muchos problemas, mis costillas no aguantaban ya los codazos, mis fosas nasales estaban expectantes de la resolución, así que comencé a ver motos, cotizar, era el inicio del imperio de motos chinas, recién llegadas al mercado, maravillas en dos ruedas, 35, 40, 42 kilómetros por litro daban, sin duda un extraordinario ahorro, sólo una cosa me detenía, alguna vez había tomado una moto y había terminado casi estampado en una pared, tonteras de cabro chico, pero mi afán de independencia podía más, juntado el dinero con esfuerzo, más un préstamo de mi viejo, adquirí una moto y no cualquier moto, nada más ni nada menos que una scooter (lo se, imaginen y rían) 125 centímetros cúbicos de pura potencia con una velocidad máxima de 90 kms. por hora (en bajada pronunciada y con viento de cola) de un sobrio color blanco con rojo, si hubiese sido juguete seguro pasaría como accesorio de Barbie, pero era mi moto poh, mi primera moto, que con mi inexperiencia a la primera estacionada se cayó hacia la izquierda quedando inmediatamente con un espejo menos, aaah recordé ¿Qué me habían dicho de comprobar que la pata estaba bien puesta?
No salgas con lluvia, no la dejes sin cadena, mira siempre por los espejos, toma las curvas con la rodilla hacia abajo, no la sobre cargues, ni se te ocurra tomar cuando conduces… Resulta que ahora todos sabían andar en moto menos yo.
Por otra parte: ¿Tenís moto? ¿Una scooter? Pero eso no es moto poh ¿De qué color me dijiste que era? ¿Esa es? Naa! Tonteras pensaba, esa era mi moto y yo iba donde quería con ella, claro, dentro de la ciudad, porque con un pique largo podía fundirle el motor, pero era ¡mi moto!

MI MOTO NO BOTA ACEITE, MARCA SU TERRITORIO I


Hace algunos años atrás, bueno, varios, ok, muchos años atrás tuve un accidente en automovil (lo se, no les sorprende), intentando hacerme el lindo con quien yo pensaba sería mi próxima pareja la fui a dejar hasta su casa (por lo menos esa era la idea), pero en Av. Matta con Carmen tuve un pequeño inconveniente; recuerdo claramente que llovía como si el mundo se fuera a acabar y en esos tiempos Matta tenía gran parte de adoquines ¿Recuerdan los adoquines? ¿Saben lo que son adoquines? Tan rápido no iba, bueno, lento tampoco y al ver que cambiaba el semáforo (si, en esa época ya existían) intenté frenar, pero sorpresa la mía, el auto patinó, en un par de segundos supe que pasaría con rojo, atiné a doblar el manubrio hacia la izquierda, de manera que los autos no chocaran de frente con el asiento del copiloto donde iba ella, resultado: cruzamos Carmen por Matta, impactando con cuatro vehículos y un quinto estacionado en el otro extremo.
Pasado el instante de reconocer que estaba vivo toda mi preocupación se centró en ella, me saqué el cinturón (que evitó cualquier otro incidente mayor) y la vi, pedazos de vidrio se encontraban en su cabellera, intentaba consolarla mientras lloraba (nada grave le pasó) con gritos de fondo que sacudían mi conciencia y sirenas que se acercaban rápidamente me avoqué sólo a intentar calmarla, sombras rodeaban mis pensamientos ¿Y si alguien resultó lesionado, si alguien hubiese muerto por mi impericia? No, no importaban en ese momento las vidas ajenas, quien estaba a mi lado era lo primordial, sacarla de ese estado de shock emocional, demostrarle que estaba viva y sin daños aparentes.
Lograda ya la tarea y sintiendo a ella más calmada veo que un bombero con hacha en ciernes se encontraba sobre el capó, sorprendido vi como daba uno, dos, tres y cuatro hachazos al auto (hasta el día de hoy no entiendo su actuación); tenía que asumir, tenía que responsabilizarme, así que ya que estaba destruido el auto, volé la puerta del piloto de una patada y me bajé mientras escuchaba gritos que me decían que me quedara quieto, pero yo tenía que observar, comprender, entender y saber que había pasado con los demás, escuchaba llantos, niños, un señor se acercó raudo a reprocharme de manera violenta mi estupidez, pero no lo hizo, no sé que cara tendría, pero al aproximarse, cambió su actitud y me abrazó, escuchaba sus palabras como si estuviera en otra dimensión, en un país muy lejano: “calma, ya todo pasará”. No se en que momento me di cuenta que sangraba, quizás al constatar que entre todos los involucrados nadie revestía más que lesiones leves, no se en que momento sentí un cansancio extremo, quizás al verla bajar del auto sin problemas, no se en que momento preciso la realidad subió el volumen de los llantos. Carabineros toma una especie de declaración, yo asiento, fue mi culpa, imprudencia, estupidez, distracción, si oficial, como quiera Ud. decir, si, yo fui el culpable, si, asumo toda mi responsabilidad. No era el peso de pensar que me podría haber matado lo que me carcomía, era la posibilidad de haber afectado otras vidas.
Tienes suerte escucho por ahí, nadie lesionado de verdad ¿Lesionado? Pienso yo, si, hay uno, no creo que vuelva a conducir un automóvil en mi vida…